¿Comprar en Starbucks es Comprar Colombiano?

Por:     María Lucia Castrillón Simmonds

            Gerente PROPAIS

Starbucks, el gigante de los gigantes de venta de café al detal en el mundo, abrió hoy operación en Colombia, el país colonizado por Juan Valdez y Oma. De inmediato se generaron posiciones de apoyo y de rechazo arguyendo razones nacionalistas.

¿Comprar en Starbucks es comprar colombiano? Parece una pregunta sencilla de responder, pero no lo es porque no existe una definición concreta de lo que significa un producto colombiano. Para ilustrar lo difícil que es, piense en el siguiente ejemplo: un automóvil de una empresa radicada en Alemania cuya propiedad es de japoneses, que ha sido diseñado en Italia, ensamblado en México, con partes fabricadas en Taiwán y China, ¿Cuál diría usted que es la nacionalidad del vehículo?. Este mismo caso se repite en muchos productos: camisas, morrales, e incluso en el café, el cual puede que se cultivé en un país, se tueste en otro, y empaque en uno diferente.

Pero más allá de esta discusión, Starbucks está realizando una inversión en Colombia. Está generando empleo a colombianos. Está vendiendo café colombiano en sus tiendas.

Amar el producto colombiano, como lo amamos en PROPAIS, no significa protegerlo de la competencia. Significa desafiarlo para que esté en condiciones de competir con los más grandes de los grandes, y se convierta en la mejor alternativa de mercado. Para que esto ocurra, es preciso que los empresarios colombianos desarrollen modelos de negocios con propuestas de valor y únicas.

Starbucks es una referencia de lo anterior. Cuando Starbucks ingresó a China en el año 1999, entró a competir con una bebida de consumo milenario que hace parte del ADN de la cultura china: el té. Pero Starbucks vio una oportunidad en el crecimiento de la clase media en China y revolucionó el mercado local con una propuesta de valor. Nos demostró a todos el poder de una propuesta de valor en un mercado aparentemente adverso. Hoy, los chinos toman café a pesar de la cultura milenaria del té.

Starbucks no es sólo café. Es sobretodo una experiencia que hace sentir a sus clientes estar de moda. Adicionalmente, Starbucks ha establecido una marca aspiracional que le permite cobrar precios altos.

Se trata entonces de un caso interesante. Que tiene mucho por aportarnos y que nos reta como institucionalidad, como empresarios y consumidores. No le temamos a la competencia. Temámosle a no tener el potencial de ser mejores. Y tenemos todo para asumir éste y otros desafíos con éxito.

 

 

 

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